¿Qué hacer para aumentar el interés de las chicas por la Ciencia y la Tecnología?

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Clara Grima y Marta Macho Stadler, matemáticas y divulgadoras, y Digna Couso, física y doctora en Didáctica de las Ciencias, llaman a ampliar las referencias de mujeres científicas y a dar mejor información y orientación en los colegios

Para abordar la preocupación por la escasez de mujeres en campos profesionales tan relevantes hoy como son la Ciencia y la Tecnología, consultamos a tres reputadas científicas españolas, reconocidas por investigar y divulgar la perspectiva de género en Ciencia.

 

Marta Macho Stadler.

Marta Macho Stadler es matemática y profesora agregada de Geometría y Topología de la Universidad del País Vasco. La Real Sociedad Matemática de España le concedió su Medalla Oro por su labor divulgativa, el compromiso con la igualdad y la capacidad de relacionar docentes de diferentes niveles educativos. Es promotora de los cursos de verano «Cultura con M de Matemáticas» y del ciclo de conferencias de divulgación científica «Ellas hacen Ciencia». Además es editora del blog «Mujeres con Ciencia» de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.

También recibió el Premio a la Igualdad del Instituto Vasco de la Mujer en 2016 por «divulgar y promover el acercamiento de la matemática y del conocimiento científico a las mujeres, así como por hacer visible y reivindicar a las mujeres científicas y sus aportaciones». El Instituto Vasco de la Mujer destacó que el premio era «un reconocimiento a la labor de muchos docentes que, en todos los niveles educativos, apoyan el empoderamiento de las niñas y jóvenes que eligen sus estudios en las ramas científico-tecnológicas».


Clara Grima.

En la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla encontramos a la profesora Clara Grima, que además tiene una intensa labor como divulgadora matemática y en favor de las vocaciones STEM femeninas en colegios e institutos, e incluso en el teatro.

Grima, que pertenece al Dpto. de Matemática Aplicada I de su Universidad, imparte unas 150 charlas al año a estudiantes de Primaria y Secundaria. “Temo que el futuro se va a quedar sin mujeres en ámbitos de poder como son la tecnología, la programación, la matemática”, destaca.

De ahí, iniciativas como sus cuentos de Mati y sus Mateaventuras o la obra de teatro Científicas: pasado, presente y futuro, en la que cinco mujeres de Ciencias interpretan a Ada Lovelace, Hypatia de Alejandría, Marie Curie, Rosalind Franklin y Heddy Lamarr (conocida más como actriz que como inventora de la transmisión de ondas que ha hecho posible el Wifi).


Digna Couso es Licenciada en Física, pero dice que su pasión fue siempre la Educación, así que enfocó su carrera científica hacia la formación inicial del profesorado. Es doctora en Didáctica de las Ciencias, disciplina de la que dice que «no es más que el arte de conseguir que se aprenda ciencia participando en ella».

Es directora del CRECIM (Centro de Investigación para la Educación Científica y Matemática) de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde además de investigar sobre el aprendizaje de las ciencias realizan materiales didácticos (ver publicaciones del CRECIM aquí) y una revista para docentes (Revista Ciències).

Como investigadora, sus principales líneas de investigación son la educación científica desde una perspectiva de equidad y género (ver proyecto STEAM4U) y la evaluación de iniciativas educativas. También es profesora del Máster de Formación del Profesorado de la UAB.


Las tres profesoras coinciden en los siguientes puntos:

  • La falta de mujeres en Ciencia y Tecnología no es una cuestión de notas o de inteligencia, sino de aspiraciones. Ellas no se ven trabajando en determinados ámbitos y en muchas de ellas las distancias empiezan a cultivarse desde muy pequeñas.
  • Faltan referentes normalizados de mujeres científicas y tecnológicas que contrarresten los estereotipos vinculados a esas profesiones de hombre, brillante, que trabaja en solitario y un poco freak. Hay estudios (no españoles, sino anglosajones) que avalan cómo desde pequeños hemos ido construyendo ese perfil de persona que trabaja en Ciencia y Tecnología. (Ver información principal)
  • No ayuda mucho poner como ejemplos de mujeres científicas a alguien fuera de serie como Marie Curie. Esos ejemplos de sacrificio ingente e inteligencia fuera de lo común disuaden más que convencen. Es más útil llevar a los colegios a mujeres de hoy en día que trabajen en Ciencia y Tecnología y en las que las niñas y adolescentes puedan identificarse. Muchos centros educativos ya lo hacen.
  • No obstante, debe «visibilizarse» más a esas mujeres extraordinarias que han sido relevantes para la Ciencia y a los hallazgos e inventos que aportaron. Los referentes científicos que ofrecen los libros de texto son masculinos.
  • Falta orientación sobre qué se hace en determinados ámbitos profesionales, especialmente en relación con la Ciencia. Se desconocen muchas profesiones vinculadas a la Ciencia y que no consisten en estar en un laboratorio rodeado de tubos de ensayo.
  • Las chicas tienen mayor autoexigencia y son más críticas en su autopercepción. Notas más bajas en Matemáticas que en Lengua las predisponen para las Letras y las disuaden para las Ciencias. A ello contribuye que el sistema educativo contrapone ambos campos como excluyentes entre sí.
  • Las chicas tienden a sentirse atraídas por aquello en lo que vean una utilidad para las personas, un servicio a la sociedad.

Preocupada por la falta de interés en un campo profesional tan relevante para la sociedad como es y va a ser la Informática, Clara Grima considera urgente introducir la programación en el currículum escolar como materia obligatoria. “Si no es algo opcional, si es obligatorio, no dependerá de que te guste o no. Las niñas lo aprenderán porque hay que hacerlo; y así no habrá rechazo, observa. “Pero para eso”, puntualiza, “primero tienen que aprender los maestros”.

 

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