En el Día Mundial de los Docentes

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El 5 de octubre es el Día Mundial de los Docentes. La UNESCO, que es la que que declaró la conmemoración de este día, centra este año su atención en la necesidad de tener docentes bien cualificados.

En España, y en el resto del mundo, el colectivo de maestros y de profesores empezó a mudar la piel hace unos años. Vive una revolución discreta que se va extendiendo poco a poco gracias a la conexión que la tecnología ha favorecido entre ellos (sin importar de qué centro, de qué comunidad o de qué país sean), y entre ellos y la formación. Hace una década parecía que el cambio venía obligado por la tecnología, pero ésta también está siendo el cómplice facilitador del cambio.

La vertiginosa sacudida del mundo en tan pocos años y la presión que, por ello, sufre la escuela ha obligado a las universidades a hacer autocrítica sobre la formación inicial, pero ésta es un eslabón más en una profesión marcada por su debilidad sistémica, según concluyeron multitud de expertos que durante el curso pasado analizaron pormenorizadamente cómo mejorar la profesión docente.

Lo llamaron Debate Docente y lo impulsaron el Proyecto Atlántida (integrado por maestros y profesores) y la Fundación Cotec. Decía su informe de conclusiones, presentado el pasado verano, que “la docencia, en España, es una profesión débil”, pese a tener unos “profesionales fuertes”.

En los próximos días este trabajo colectivo y plural será dado a conocer, junto con los resultados de una encuesta, a las autoridades educativas y a los partidos con representación parlamentaria.

Casualmente, coincide en el tiempo con la anunciada intención del Gobierno de impulsar un debate de expertos que aborde la reforma de la profesión docente en su formación inicial, su acceso al ejercicio y su modelo de carrera.

Los expertos que han trabajado en el Debate Docente ya han llegado a un mínimo común denominador sobre lo que habría que hacer, y gran parte de ello depende de la determinación política.

También el PP, desde que está en la oposición, urge al Ejecutivo a plantear una Ley General de Ordenación de la Profesión Docente.

Se le llame como se le llame, la regulación de la profesión se topa con un obstáculo hasta ahora no superado: la descentralización de las competencias educativas, que ha paralizado a los sucesivos gobiernos a la hora de hacer políticas de Estado, según recordaba en esta entrevista el ex presidente del Consejo Escolar, Francisco López Rupérez.

Tenemos un ejemplo reciente: a la hora de revertir una de las medidas de recorte que el Gobierno tomó en 2012 (la de las horas lectivas mínimas de los docentes), el actual Ejecutivo quiere que cada comunidad autónoma lo regule a su antojo. La medida fue contestada rápidamente por los sindicatos por provocar desigualdad entre los profesionales. Y el Consejo Escolar del Estado pidió al Ministerio que regule el mismo número de horas para todos los docentes de España (de Pública y Concertada).

Sin embargo, mientras la profesión, como tal, está diagnosticada de parálisis degenerativa, y mientras en política se desvían los debates hacia cuestiones ideológicas, los profesionales de la enseñanza van tejiendo, por libre, una nueva profesión en aquellos centros que les animan y les impulsan a ello. La entrevista que hicimos recientemente a Carlos Magro, de Educación Abierta, proyectaba sobre ellos casi todas las expectativas del cambio en Educación.

Hasta aquí un análisis somero, apoyado sobre las informaciones que Actualidad Docente ha ido publicando. De paso, recordamos la entrevista con la directora del INTEF, Laura Morillas, hablando del largo camino que queda por recorrer en Competencia Digital Docente.

Ahora vamos a ver al profesorado español en cifras, según el informe Datos y Cifras del sistema educativo que publica cada año el Ministerio de Educación.

Más de 700.000

En España tenemos 701.373 docentes en la escuela, es decir, en enseñanzas de Régimen General no universitarias, según las cifras registradas el curso pasado.

496.132 trabajan en la Enseñanza Pública y 205.241 en los centros de titularidad privada (incluidos los concertados).

Desde el curso 2007-08 (comienzos de la crisis), el número total de docentes ha aumentado en 61.000. En este tiempo, el crecimiento ha sido ligeramente mayor en la enseñanza Privada y Concertada. En la Pública,  causó estragos la limitación de la tasa de reposición al 10% fijada por el Gobierno durante la crisis económica.

En la docencia, la gran mayoría son mujeres (71,9%). La feminización de la profesión docente se acentúa en Infantil y Primaria (81,3%) y disminuye considerablemente en FP (44,3%).

En cuanto a la edad, el 60% del profesorado tiene entre 40 y 60 años. Sólo el 7,1% tiene menos de 30. Y el 27,8% oscila entre los 30 y los 39. En la Enseñanza Privada y Concertada, hay más profesores de menos de 40 años, e incluso menos de 30, que en la Pública.

Ratios

De los más 700.000 docentes, cada uno toca a 12,5 alumnos.

En Primaria, la ratio es de 13,6 niños por maestra/o. En la ESO, es de 11,7 alumnos por docente. Y en la Secundaria Superior, 10’7.

En Madrid, Cataluña, Andalucía y Canarias, las ratios son ligeramente superiores. Y en Galicia, Asturias, Extremadura y Castilla y León, inferiores.

Si lo comparamos con otros países, la ratio media española de escolares por docente es inferior a la media de la UE y la de la OCDE (entre uno y dos niños menos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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