Vidal Sánchez, presidente de CECE-Madrid y director del Colegio Monte Tabor Schoenstatt

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El compromiso con la educación de Vidal Sánchez Vargas ha marcado toda su vida profesional. Director del Colegio Monte Tabor Schoenstatt (Pozuelo, Madrid) desde 2014, antes desarrolló su labor docente y directiva en Aldovea, Los Olmos, Garoé (en Gran Canaria), Torrevilano y Peñalar. También ha sido profesor en la Universidad Rey Juan Carlos y en el Centro Universitario Villanueva.

Es licenciado en Historia, orientador familiar por la Universidad de Navarra, Máster en Asesoramiento Educativo Familiar por el Centro Universitario Villanueva y PADE (Programa de Alta Dirección Estratégica) de la Fundación Internacional Bravo Murillo.

Durante siete años ha sido profesor del Máster de Dirección y Gestión de Centros Educativos de la Universidad Rey Juan Carlos. También ha impartido clases durante una década en el Máster en Asesoramiento Educativo Familiar del Centro Universitario Villanueva. Y ha impartido conferencias y seminarios sobre educación para familias en varios países de Latinoamérica.

Su vocación por la orientación juvenil y familiar le llevó a escribir el libro ‘Tu hijo de 13 a 14 años’ (Palabra, 2010) para ayudar a padres y madres en una etapa crucial de sus hijos como es la adolescencia. Tal vez también por eso su colegio es especialmente activo con la orientación académica y profesional de sus alumnos y alumnas.

El proyecto educativo del Monte Tabor Schoenstatt –que pertenece a la red internacional de colegios de la Fundación Pentecostés– también es reconocido por la inclusión de alumnos de NNEE, al ser centro de escolarización preferente de alumnos con problemas motóricos, y por su compromiso con la educación artística.

Vidal Sánchez es especialista en dirección y gestión de centros educativos y en el desarrollo de competencias directivas. Como directivo, Vidal Sánchez advierte de que en educación hay «dos peligros»:

«Uno es el inmovilismo, con el que a largo plazo pagas las consecuencias negativas. Y el otro, el activismo innovador sin proyecto definido. Hay tal cantidad de ofertas de modelos, de métodos, de herramientas…, que si no tienes bien claro dónde estás y adónde quieres ir, te puedes perder en un mundo de novedades tecnológicas y no tecnológicas. Lo sensato es observar, no perder de vista tu objetivo e ir incorporando a tu proyecto aquello que ves que te acerca a tu objetivo y que puede ser eficaz en tu línea pedagógica. A veces uno se mete en algo por cuestiones de imagen, o porque lo demandan los padres, y al final no te llevan a ningún sitio. La clave es apoyarse en equipos sólidos de personas competentes y apasionadas de la educación».

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