#yoelijo, la campaña que reivindica el derecho constitucional a elegir educación

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730 colegios y más de 150.000 familias de la Comunidad Valenciana participan en esta iniciativa, impulsada por asociaciones y entidades vinculadas a la escuela concertada en la región, como FECEVAL (CECE), Escuelas Católicas, CONCAPA, e incluso los obispados valencianos

Justo mientras la ministra Isabel Celaá defendía en el Congreso que su ley educativa no atenta contra el artículo 27 de la Constitución, a la misma hora del 5 de febrero, en la Comunidad Valenciana la escuela concertada presentaba una campaña contra el bloqueo del Gobierno a la demanda de las familias en la programación de la enseñanza. Su lema: Yo Elijo.

Asociaciones y entidades como la Universidad Católica, la Universidad CEU-Cardenal Herrera, el Arzobispado y Obispados de la Comunitat, FECEVAL (CECE), CONCAPA, Escuelas Católicas de la Comunitat y los colegios diocesanos de las tres provincias se unieron para lanzar Yo Elijo y recabar apoyos al Manifiesto Sin educación en libertad, no hay democracia.

El vídeo de la campaña ‘Yo elijo’ narra gráficamente cómo unos padres pueden ir educando libremente a su hijo desde que nace y, sin embargo, en el momento de acceder al colegio, no pueden elegir la opción que les gustaría.

Yo Elijo «pretende movilizar al conjunto de la sociedad en defensa de uno de los derechos humanos fundamentales, la educación en libertad», dicen los impulsores de la campaña. Se alzan «frente a la vulneración de libertades que amenaza a nuestra sociedad, y que atenta también contra los derechos de los titulares a crear centros y contra el de los docentes a desarrollar su labor en un centro de su elección, además de peligrar sus puestos de trabajo».

«Queremos, sin más, ser visibles», inciden los representantes de la concertada valenciana. «No perseguimos otra cosa que defender nuestros derechos, en beneficio del conjunto de la sociedad. El año pasado la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana fue la que más quejas recibió ante la Sindicatura de Greuges, multiplicó por tres sus reclamaciones, y casi el 80% (5.150 de 6.600) eran motivadas por la pérdida de conciertos educativos. Y, sin embargo, parece que no pasa nada. Y sí pasa. Necesitamos que los gobernantes nos vean y sepan que no nos da igual”.

Se da la circunstancia de que, al menos en la ciudad de Valencia la demanda de centros concertados es superior a la de públicos. Un estudio del Ayuntamiento valenciano detalla que en la concertada la ocupación roza el 100% mientras que los valores en la enseñanza pública se sitúan en torno el 85%.

Campaña en redes

La campaña, emprendida en redes sociales, llama a compartir fotografías levantando la mano con el dedo índice, y con la etiqueta #yoelijo «como muestra de apoyo a la libertad». Desde la propia web www.yoelijoeducacion.com se puede descargar un patrón para realizar de manera casera el símbolo #yoelijo y entrar a formar parte de la campaña en Twitter, Facebook e Instagram.

Los representantes de la escuela concertada también llaman a firmar el Manifiesto Sin educación en libertad, no hay democracia, que puede encontrarse en la web https://yoelijoeducacion.com/.

El texto recoge derechos que vienen amparados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, y la Constitución española.

La web ofrece datos que demuestran que la educación concertada no perjudica a nadie y, de hecho, su coste beneficia a la sociedad, ya que para el Estado el gasto por alumno en los centros concertados es un 50% más bajo que en los públicos. El informe de la Sindicatura de Comptes sobre la eficiencia de los conciertos educativos, estimaba que mientras en el centro concertado el coste por alumno era de 2.716 euros, en el público ascendía a 4.055 euros (un 49,3% más). Del mismo modo, el propio Ministerio de Educación reconoce en su último informe que solo destina a los centros concertados el 12,3% del total de su presupuesto de gastos, a pesar de que este modelo escolariza al 25,9% del alumnado.

Actualmente hay más de dos millones de niños escolarizados en colegios concertados, pero la campaña no va dirigida sólo a estas familias, sino a todos los ciudadanos que crean importante defender los derechos fundamentales. Por ejemplo, se busca el apoyo de jóvenes que no hace tanto estudiaron en centros concertados, «para que sean conscientes de que quizá ya no puedan elegir el modelo que quieran para sus hijos».

«Dejar morir la escuela concertada, un modelo de éxito que hace posible que las familias puedan ejercer sus derechos, es un peligro para las libertades y para una sociedad democrática”, insisten los promotores. “La escuela pública y laica es una buena opción, siempre que los padres la elijan libremente, sin que a nadie se la impongan. Por eso con esta campaña buscamos también el apoyo de estos padres, porque no defendemos un modelo exclusivo, sino la libertad”.

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