St. Mary’s School de Sevilla: el reto de mantener 170 grupos de trabajo cooperativo funcionando a distancia

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¿Cómo se adapta al confinamiento un colegio que trabaja con metodologías activas, que hace años relegó la lección magistral y que hace girar el aprendizaje en torno al trabajo cooperativo de los alumnos? Es el caso de St. Mary’s School de Sevilla.

Por novedoso, nos parece muy revolucionario eso de que los docentes estén dando sus clases por videoconferencia o que suban sus vídeoexplicaciones a Moodle o, simplemente a su ‘drive’. Para muchos colegios hacer eso ha supuesto en paso de gigante. Y lo es. Y las familias lo están agradeciendo sobremanera. Pero hay colegios a los que eso se les queda corto.

¿Cómo se adapta al confinamiento un colegio que trabaja con metodologías activas, que hace años relegó la lección magistral y que hace girar el aprendizaje en torno al trabajo cooperativo de los alumnos? Es el caso de St. Mary’s School de Sevilla.

Carmen Egea, la directora pedagógica de este colegio privado, nos cuenta cómo han logrado mantener la dinámica de trabajo sin salir de casa. No ha sido tan difícil con unos alumnos que ya estaban acostumbrados a trabajar en grupo tanto presencialmente como de manera telemática.

Desde hace 7 años, St Mary’s trabaja el Flipped Learning o aprendizaje invertido. A clase se va, fundamentalmente, a realizar actividades sobre los contenidos y a trabajar en grupos. El aprendizaje cooperativo es uno de los ejes del proyecto educativo.

De repente, irrumpe el confinamiento. “El desafío para nosotros fue ser capaces de seguir trabajando con metodologías activas. No podíamos volver a la clase magistral”, cuenta Carmen. Son tantas cosas las que están haciendo en un mes que su relato corre vertiginoso: de Infantil, a Secundaria, de las sesiones de refuerzo por parejas al aula de altas capacidades, de la gamificación a los exámenes (sí, ya han hecho exámanes online), de las clases reducidas de Inglés a la presentación de trabajos de los alumnos por equipos, de la atención a padres y madres a las plataformas y herramientas tecnológicas que usan para unas cosas y otras. “Y lo que nos queda”, suspira al otro lado del teléfono.

¿Las lecciones aprendidas en el primer mes de confinamiento? Carmen señala:

  • “La enseñanza a distancia lleva mucho más trabajo que la presencial”.
  • “Hay que prestar mucha más atención a cada niño porque es fácil que se te escape alguno”.
  • “Es preciso tener un feedback continuo” (los profesores de us alumnos y los alumnos de sus profesores)
  • “Hay que dar mucho apoyo a las familias, sobre todo las que tienen hijos por debajo de 4º de Primaria. No sería posible todo lo que estamos logrando si no fuera por el esfuerzo y el apoyo de los padres”.
¿Cómo es la rutina de trabajo en St Mary’s?

Camen diferencia entre el periodo que va de Infantil a 4º de Primaria (alumnos más dependientes de la ayuda de sus padres), y de 5º de Primaria hasta 1º de Bachillerato, donde trabajan con Flipped Classroom y todos los alumnos cuentan con su dispositivo digital de trabajo.

Aunque el aprendizaje cooperativo se extiende en todos los niveles, es a partir de 5º donde se está manteniendo de manera telemática: los alumnos trabajan con sus compañeros de grupo en Microsoft Teams, igual que hacían cuando había clases presenciales.

170 equipos de trabajo cooperativo

“Tengo 170 equipos de alumnos en mi ordenador. Puedo entrar en todos ellos para revisar cómo están trabajando”, cuenta Carmen Egea. Del mismo modo, cada profesor puede entrar en los grupos de su clase y en los de su materia para comprobar cómo están trabajando.

Cada alumno, por su parte, forma parte de varios equipos a la vez: el que tiene asignado en su clase, el grupo de trabajo en cada materia, el de Inglés, el del segundo idioma, el de Música y el de Educación Física.

Parecen muchos, pero ellos están acostumbrados. Los grupos de trabajo, integrados por 5 o 6 niños, los ha confeccionado el profesor en función de los roles que quiere otorgar a cada alumno y que pueden ir cambiando a lo largo del curso.

Cada mañana los alumnos se conectan a sus clases en Teams. El colegio ha mantenido el horario de la escuela presencial casi en su totalidad. En una sesión normal, el docente explica los objetivos de ese día en su materia, les plantea una serie de cuestiones y les presenta los materiales con los que pueden trabajar para ello (10 minutos). Después, los alumnos se desconectan del profesor y se conectan a sus grupos de trabajo para preparar su proyecto del día y su correspondiente presentación en PowerPoint. Tienen 20 minutos y el profesor puede ‘pasearse’ por los grupos para ver cómo están trabajando. A continuación, vuelven a conectarse con el resto de la clase y con el docente para que uno de los grupos haga su exposición y los demás la valoren y sumen aportaciones (unos 15 minutos).

Aparte de esa rutina, cada dos semanas deben presentar un proyecto en cada asignatura: “El Power Point o el producto digital que presenten tiene que estar perfecto. Si hay fallos o faltas de ortografía, se les devuelve y deben volver a presentarlo corregido”.

Luego están las clases de Inglés y las de segundo idioma, que son en grupos reducidos para que puedan hablar todos.

Alumnos del St.Mary's en una clase de Música.

Alumnos del St.Mary’s en una clase de Música.

Y, además, si quieren, abordar el reto semanal gamificado para ganar una insignia. Todas las insignias conseguidas influyen en la evaluación.

Los alumnos que lo necesiten tienen una clase de refuerzo adicional en sesiones de cinco alumnos (de 2 o 3 hasta 4º de Primaria) que también pueden hacerse por las tardes.

Y los de altas capacidades mantienen su actividad en las aulas de enriquecimiento: los de Secundaria están haciendo cortometrajes que giran en torno al Covid-19.

Nada de esto sería posible, apunta Carmen, sin el trabajo permanente de los dos coordinadores TIC del colegio, que están todo el día revisando el funcionamiento de los grupos de alumnos y atendiendo consultas telefónicas.

¿Y los exámenes?

Precisamente se han celebrado la semana pasada y ésta. Todos los alumnos de cada clase concurrieron a su hora. Tuvieron que responder cuestionarios a través de Socrative y de Microsoft Forms y también preguntas a desarrollar por escrito. Todos con la cámara encendida. Su comportamiento fue ejemplar, aunque bien sabían que les estaban vigilando.

Y aparte de las clases, el trabajo cooperativo, la presentación de proyectos y los exámenes, los estudiantes de ESO y Bachillerato siguen con sus actividades de oratoria, participando en su Liga de Debates (interna) y en un torneo con otros centros educativos.

Hasta 4º, otra forma de trabajar

Los alumnos hasta este nivel tienen de 3 a 4 sesiones de videoconferencia a la semana. En Infantil se han hecho grupos de 13 niños como máximo. Y los viernes se les envía por ClassDojo la tarea para la siguiente semana, de manera que cada familia pueda organizarse como mejor pueda. Los docentes acompañan la tarea de una serie de vídeos grabados por ellos mismos.

Como los niños dependen de los padres y muchos trabajan o telebrabajan por las mañanas, los docentes ofrecen esas sesiones también por las tardes, igual que las clases de refuerzo.

El trabajo en estos cursos está muy gamificado. La entrega de tareas es voluntaria y se presentan a través de la herramienta Showbie, que permite a los docentes devolver los ejercicios corregidos. Carmen adelanta que algunas tareas se van a plantear como obligatorias para facilitar la evaluación de cada alumno en estos niveles donde no hacen exámenes.

A partir de 3º o 4º de Primaria, la evaluación final será online, apunta la directora pedagógica. Los exámenes de la semana pasada han demostrado al St Mary’s que la “Evaluación 3.0” es posible.

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