Juan Chávarri: “El acoso no sólo es un problema en la escuela. Es un fenómeno social que se da en la calle, en el parque, en Facebook”.

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(Esta entrevista se publicó en Actualidad Docente en diciembre de 2016.
Por su interés, la recuperamos en esta nueva etapa de la revista)

Como abogado y asesor técnico de CECE en Madrid, Juan Chávarri lleva años ayudando a los centros educativos a dotarse de las mejores herramientas y estrategias para afrontar el problema del acoso escolar

Madrid fue de las comunidades autónomas que antes avanzó en la lucha contra la violencia física y psíquica en las aulas y CECE fue pionera en España en la concienciación sobre el Bullying y la Ciberseguridad como socia del proyecto europeo “BeatBullying Mentors”. Juan Chávarri está habituado a activar la coordinación entre distintas instituciones cuando se produce un caso de presunto acoso o cuando un centro requiere ayuda para poner en marcha un plan de convivencia.

Además de los proyectos europeos en que está embarcada CECE, es muy relevante la colaboración con la Fundación ANAR, con “una impresionante experiencia en acoso escolar y violencia entre menores”. Hace año y medio, además, CECE abrió una colaboración estrechísima con Policía y Guardia Civil a través del llamado “Plan Director”.

“Ayer mismo un centro me planteaba un problema y entre los dos –la Policía y nosotros- lo hemos solucionado. En la mayoría de las veces el colegio contacta con ellos y con nosotros y entre los dos damos las orientaciones”, explica Chávarri.

¿Cómo se aborda un caso concreto? “La solución no es matemática”, subraya Chávarri. “Puede haber diferentes interpretaciones. Lo que está claro es que la participación de varios agentes contribuye a una solución mucho más imparcial y equilibrada. Cuando hay un caso de acoso, si la respuesta es conjunta de padres, profesores, tutores, alumnos y personal directivo, en general se resuelve muy bien. ¿Cuál es la manera ideal de responder? A través del Consejo Escolar, donde están todos representados. La solución la hemos tenido delante de nuestros ojos y no la hemos visto”, añade.

En su caso también le ha tocado ayudar a los centros a comunicar mejor estas situaciones. Cuando surge una denuncia, a veces la Dirección se siente desbordada o no está preparada para la aparición incluso en los medios de comunicación. Uno de los errores es tratar de resolver el problema con la familia, sin informar a nadie más, y encontrarse de repente con la denuncia publicada en un periódico. Hoy en día no todos los centros saben responder, por carecer de las herramientas y la formación adecuadas, a este tipos de crisis de reputación. Los actuales protocolos establecen los pasos a seguir y obligan a una mayor transparencia, pues los casos se deben comunicar a la inspección educativa y las autoridades, señala Juan Chávarri

“Siempre recomiendo asesorarse caso por caso. Lo mejor es, primero, tener un protocolo por escrito, bien incorporado a las normas, y lo segundo es asesorarse externamente. Es en lo que CECE ayudamos”. Cuando los procedimientos acaban en un expediente sancionador, previsto por el decreto de la CAM, desde CECE les asesoran también en la elaboración de los documentos.

“Un docente, por mucho que sea un jefe de estudios, no es un experto en procedimiento sancionador. No ha tenido que escribir muchos escritos con esa forma jurídica”, subraya Chávarri. Los casos más corrientes en los centros son los insultos y los conflictos por el robo de móviles.

El acoso no se da sólo en la escuela: es un problema de toda la sociedad

“No me gusta hablar de acoso escolar. No es escolar. Es entre menores, entre iguales. Se puede dar en el ámbito escolar, familiar, social. Es un problema social. Se ve con el ciberbullying, esas conductas de violencia física y psíquica están en todos lados.

Desde la experiencia que le da haber intervenido en este tipo de casos, Chávarri tiene claro que lo importante es atender a la víctima y por supuesto no resolver el problema trasladándola de centro, como se hacía antes con frecuencia. Pero la solución a medio plazo está en tratar adecuadamente al acosador. “Hay que tratar con todos los medios a esa persona que está ejerciendo una conducta violenta contra otra. El acosador es el gran olvidado. La solución no es solo la sanción, sino tratarles de forma integral, enseñarles, escucharles. Para que sientan atendidos y receptivos a la corrección de la conducta. Si no actuamos con ellos, estaremos creando personas más conflictivas en el futuro”.

El punto de inflexión es en Primaria: el mocoso

“Me he ido dando cuenta de que el mayor problema lo tenemos en edades tempranas, en Primaria. El punto de inflexión es en torno a 3º y 4º de Primaria. En 6º se reduce y luego da picos importantes en 1º y 2º de ESO. Cuando pasan al instituto o a otro colegio mayor para estudiar la ESO”, nos explica Chávarri.

“La conducta más repetida son los insultos. Repetidos, con motes, porque en España ha habido esa tradición de el chino, el bujías… Quizá resultaran graciosos antes, pero esa normalización hace que otros más molestos, como el mocoso, también se normalicen. En Primaria empiezan a socializar y a ponerse motes, burlarse de los defectos… Ahí sale a relucir. El que dice mocoso es el que se convierte en líder, porque otros le siguen la broma, se crece y va adquiriendo posiciones dominantes. Debemos anticiparnos en Primaria y detectar cuáles son esos líderes y esas posiciones de poder”, explica Chávarri.

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