‘Calmar la Educación. Palabras para la acción’

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“Cuanto menos cree una sociedad en sí misma, más encuentra en la educación el chivo expiatorio para sus desdichas”. Así arranca el prólogo de ‘Calmar la educación. Palabras para la acción’, una obra colectiva, con más 130 reflexiones sobre otros tantos asuntos clave en la transformación de la educación que necesita nuestro país.

Portada de ‘Calmar la Educación. Palabras para la Acción’, publicación colectiva impulsada por Educación Abierta.

La publicación ha sido elaborada por la Asociación Educación Abierta como resultado del profundo debate que ha promovido y coordinado durante dos años en las redes y presencialmente con el lema/hastag #CalmarEdu.

El prólogo que da pie a las 130 reflexiones describe con precisión la diversidad de matices que sitúan a nuestra educación en la encrucijada en la que se encuentra. Una encrucijada en la que no podemos permanecer más tiempo parados. Hay que ir a alguna parte. “La educación en España necesita una narrativa, una dirección que le dé sentido; la posibilidad de ser consecuente con lo que demanda la sociedad y con su historia”, sostiene Alfonso González Hermoso, presidente de Educación Abierta, en el prólogo de la publicación.

Aunque cada vez son más los centros educativos que –voluntarismo y vocación docente mediante– hacen la guerra por su cuenta, innovando y transformando los procesos de enseñanza y aprendizaje, “las posibilidades de una respuesta autónoma de los centros y de los profesionales, al margen de un marco institucional adecuado, se están agotando”, advierte González Hermoso. Las instituciones y las políticas son necesarias y urge que trabajen por el desbloqueo del sistema educativo.

No obstante, Educación Abierta recuerda que “ni la escuela, ni el Estado, tienen el monopolio de la educación y menos 
del aprendizaje; todavía en mayor medida en un mundo altamente digitalizado”.

El futuro no depende sólo de la escuela y sus profesores. Hace falta “un relato educativo compartido”; que la sociedad sea consecuente con la idea de que la educación de las nuevas generaciones no depende sólo de la escuela.

Es necesario quitar presión a la escuela y a los docentes: “Inquietante responsabilidad la que se transmite a los docentes, que se ven atrapados entre el control normativo-curricular y las limitaciones organizativas y de recursos, y la presión de un ambiente que reclama un cambio general que, por otra parte, no termina de definirse ni de legitimarse”.

González Hermoso habla de la presión de las familias, de la Administración, de la tecnología, de los cada vez más colectivos que quieren cambiar la sociedad a través de la educación, de los cada vez más negocios privados de servicios para los colegios, de los cada vez más llamamientos a introducir en la educación reglada múltiples asignaturas supuestamente imprescindibles para los futuros ciudadanos.

“Todos los conflictos parece que se resuelven a golpe de asignaturas, o, lo que es lo mismo, trasladando el problema a la escuela”.

Éstas son las 130 palabras sobre las que versan otras tantas reflexiones en ‘Calmar la Educación. Palabras para la Acción’.

Otro aspecto que obstaculiza el desarrollo de un verdadero sistema educativo es el alto impacto que sobre él tiene el recurrente e invariable enfrentamiento político e ideológico: “El debate educativo en España con frecuencia nos remite a un melancólico, cuando no simplemente descreído, enfrentamiento sobre intereses que apenas tienen que ver ni con el aprendizaje, ni con los niños y jóvenes”.

El prólogo también incide en el importante papel de la familia y apela a unas palabras de Montserrat del Pozo: “Las familias necesitan comprender que 
hoy un estudiante que sea competitivo, que sea individualista, que sólo vaya a sacar buenas notas, no tiene futuro”.

Y también se detiene en la influencia de la tecnología, imprescindible, pero también anuladora de “la habilidad de conversación”: “En el centro educativo 
la conversación es mucho más que hablar de los detalles de una asignatura; es el modo de aprender a hacer preguntas y a dar respuestas significativas, es la manera de generar discursos propios y de aprender a interpretar la información que se recibe”.

Y, cómo no, para influencia en el sistema, la del informe PISA:

“El éxito de PISA nos lleva a una situación paradójica: lo que no mide PISA no existe para valorar la educación, mientras que lo que mide PISA no existe para los centros ni para las políticas educativas. PISA evalúa un concepto que define el propio estudio:
 la literacia, la aptitud de los jóvenes para explotar sus conocimientos y competencias para hacer frente a la vida real. Concepto que de manera premeditada es totalmente ajeno a las programaciones educativas nacionales”.

Con todo esto y más, Alfonso González Hermoso, da paso a las 130 reflexiones sobre aspectos clave en la educación y su transformación.

Por orden alfabético, hacemos un viaje desde la A de adaptación hasta la Y de youtuber. Pasamos, entre otras paradas, por atención, autonomía, brecha, cariño, certificaciones, colaboración, datos, dignidad, equipo, evaluación, Europa, fátiga, identidad, límites, línux, memoria, nodos, práctica, ritmo, rúbrica, selectividad, transversalidad y vocación.

Recomendamos la parada en la reflexión sobre “alfabetización”, pues es una guía sobre el mínimo esencial que tendría que garantizar la escuela.

A continuación reproducimos algunos de los titulares que nos deja Calmar la Educación.Palabras para la acción, lectura imprescindible para para todo aquél con un mínimo de interés en la educación, sea docente, director, gestor, padre o madre o simplemente ciudadano.

  • Personas con capacidades diferentes necesitan condiciones diferentes de evaluación para poder manifestar sus competencias en igualdad real de oportunidades.
  • Una persona alfabetizadas es la que gobierna sus propias creencias y convicciones.
  • Los alumnos construyen activamente el conocimiento desde el conocimiento previo que poseen
  • Reivindicar el aprendizaje como una conversación une la visión clásica de la mayéutica con los desafíos del mundo digital.
  • La escuela ha tenido
 que asumir tareas que antes la sociedad u otras instituciones ejercían
  • Para el equipo directivo la burocracia es simplemente inabordable
  • Es imprescindible la participación de todos los actores de la nueva sociedad del aprendizaje
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