Lecturas de verano con niños: ‘Jaimecedario’, de Nacho de los Reyes y Fromthetree

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Jaimecedario (Babidibú) es un abecedario ilustrado para niños y no tan niños. Los comentarios que acompañan cada dibujo no limitan la edad del lector: cobran un sentido nuevo a cada edad que se lea; son un mensaje enigmático para un niño y una reposada respuesta para el padre o la madre que se lo lea.

Jaimecedario, del ilustrador Fromthetree y el profesor Nacho de los Reyes.

Cada letra viene ilustrada por Luis Ruiz del Árbol (Fromthetree) con sugerentes e inspiradores dibujos. Y cada ilustración lleva aparejada una reflexión de Nacho de los Reyes, profesor de Filosofía y responsable del Departamento de Humanidades en el Colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones (Madrid) e impulsor de la plataforma Be Education, dedicada a promover la formación del profesorado y el diálogo sobre cuestiones educativas de interés.

Al final, las reflexiones de Nacho de los Reyes resultan un compendio de las cosas importantes de la vida.

Dice el prólogo del libro que Jaimecedario “es un ejemplo vivo de cómo las palabras -y el hombre con ellas- pueden despertar”. “En el diálogo discreto y sugerente entre imagen y texto el lector encontrará tres claves existenciales que vertebran la vida misma: amor, dolor y humor”.

Jaimecedario es un libro bello que destila el cariño y la delicadeza con los que dos padres piensan en sus hijos a la hora de explicarles el mundo: uno con dibujos, otro con palabras.

Nacho de los Reyes nos envía la A de Avión, la P de Pecas y la Q de Quechua.

Su padre, asomado a la ventana del salón, los vio entrar por la parte de atrás, cansados y llenos de barro. Al cruzar la puerta del jardín se abrazaron, dándose palmadas en la espalda. Este es su idioma. Habían salido a correr o a montar en bici, o a hacer escalada, o todas las cosas juntas. Aunque ya está acostumbrada, su madre los espera con impaciencia, y mira el reloj dos o tres veces, y más de tres. Pero cuando vuelven, más sucios, más acalambrados y hambrientos, vuelven más hermanos y su madre se siente más madre. 

 

 

 

Las estrellas son un espectáculo, así como son, con sus enormes cráteres y llanuras abismales, con sus violentas entrañas y gigantescas dimensiones. Tu rostro, imperfecto como es, también es un espectáculo; si no existiera, lo echaríamos de menos. 

 

 

Dicen que con las crisis se reduce la natalidad. Con los niños aumentan las preocupaciones y los problemas. Pero con ellos llega también la alegría, y la esperanza. Algunas mujeres, las madres de tus amigos o las amigas de tus padres, tejen con esmero unos patucos, una toquilla o una chaquetita de lana. Tus viejos amigos, los del colegio y los del verano, te escriben y te dan la enhorabuena. Todavía hoy las buenas señoras se sonríen cuando nos ven pasear y sus arrugas nos dicen: “que sea bienvenido”.

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