Tu experiencia con las TIC

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Aquí puedes encontrar las aportaciones que nos van llegando desde los centros en relación con las TIC. Escribe a: actualidaddocente@cece.es y cuéntanos tu experiencia y tu opinión sobre el uso de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Qué recomiendas? ¿Qué desaconsejas?

Ésta va la primera aportación:

“Tecnología sí, pero como herramienta para construir aprendizajes, no como dictadura”

Opinión de Ismael Alonso, director del IES Villa de Valdemoro y formador de docentes en cursos online del Centro Regional de Formación del Profesorado (CRIF) Las Acacias de Madrid:

“El uso de la tecnología en el aula es necesaria. Al fin y al cabo, es el medio natural en el que conviven no solo nuestros alumnos, sino también los docentes, los padres, los usuarios de cualquier servicio. Pero no se puede caer en el error de confundir el fin con los medios.

La tecnología ayuda a acercar los contenidos, a asimilar los conceptos, a desarrollar las competencias en los alumnos, aunque no son el objetivo final del aprendizaje. Son una herramienta más, como un cuaderno, un bolígrafo, un lápiz, una goma de borrar.

Siendo un defensor de la aplicación de las TIC en el aula –de hecho, también soy formador de docentes en cursos en línea del Centro Regional de Formación del Profesorado (CRIF Las Acacias)–, creo que se está imponiendo una suerte de “pensamiento único” en el que los ordenadores, las tabletas, los móviles son los únicos medios para mejorar el aprendizaje.

Se olvida que un buen profesor, alguien que ama el conocimiento y los transmite con ejemplar vocación, es el motor fundamental de la transformación en el aula. Tengo la impresión de que se busca –y se abusa– del dominio de la tecnología, en detrimento de conocimientos “clásicos” como la Filosofía.

El concepto de la escuela ha cambiado: ahora, no se pretende construir ciudadanos, fomentar el pensamiento crítico, sino formar trabajadores y orientar toda la enseñanza hacia una vocación práctica. En resumidas cuentas, teniendo en cuenta las tres dimensiones de las competencias clave –saber, saber ser, saber hacer–, parece que solo adquiere valor esta última por su repercusión práctica. Así pues, tecnología sí, pero como herramienta para construir aprendizajes, no como dictadura en sí misma (conocer aplicaciones diversas, en lugar de centrarse “para qué sirven”).

También es cierto, en otro orden de cosas, que los alumnos aparentemente están familiarizados con las herramientas tecnológicas, pero realizan un uso particular de las mismas. Chatean por el whatsapp a velocidad de vértigo aunque, en cambio, son incapaces de discriminar una fuente fiable de Internet de otra que no lo es. Y esto es más grave porque, cada vez más, obtienen la información no ya de los medios tradicionales, sino de blogs y webs específicas que solo buscan intoxicar.

En un contexto complejo como el actual, es necesario introducir en el currículo el análisis de fuentes de información y la “curación de contenidos”.

En cuanto a los docentes, es cierto que en los centros educativos conviven varias generaciones de docentes con intereses diversos y usos de las TIC diferentes. Así, conviven desde el profesor innovador a aquel que se resiste a introducir las notas de sus alumnos en un programa informático. Creo que esta diversidad es buena, porque ayuda al alumno a contemplar distintos escenarios y enriquece su visión de la realidad.

En definitiva, fomento de las TIC por supuesto, pero sin perder la perspectiva. Y teniendo en cuenta que hay una serie de conocimientos que deben sustraerse del contexto temporal: la Filosofía, la Historia de la Ciencia, la Literatura…


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