‘Enséñame cómo eres’: empatizando con la dificultad y con la diferencia

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¿Qué es lo que menos te gusta de venir al cole? ¿Madrugar?, ¿esperar el autobús?, ¿prestar atención en clase? “¿Y si le añadimos una dificultad más? Una dificultad de verdad”

Así, con esta pregunta en una tutoría, Sarai Ruiz destapó la caja de Pandora y fue conformando un proyecto en el Centro Integrado Politécnico de Estella (Navarra) que ha recibido uno de los Premios Grandes Iniciativas, Grandes Profes de la Fundación Atresmedia de este año.

Aquella pregunta introdujo la oportunidad de que los alumnos del FP de Grado Medio y Superior se identificaran con sus compañeros de FP Especial, chicos y chicas con diversidad funcional, y que juntos empezaran a caminar por una senda común.

¿Y si no viéramos? ¿Y si no pudiéramos movernos?

Varios alumnos del Centro Integrado Politécnico de Estella (Navarra), ganadores de uno de los Premios Grandes Iniciativas, Grandes Profes de la Fundación Atresmedia.

Los estudiantes del Politécnico de Estella no tuvieron inconveniente en pasarse un día entero con los ojos vendados o con sus extremidades inmovilizadas con férulas para ver cómo transcurría su día en esas condiciones. “Empezaron a ser conscientes de cómo lo pasarían si tuvieran esas auténticas dificultades”, cuenta Sarai Ruiz, jefa de departamento del centro. Les preguntaron a sus compañeros de FP Especial “cómo se sentían” con sus discapacidades. “Habían sido invisibles hasta entonces y empezaron a acercarse a ellos y a crear sinergias y complicidades”.

Summi, una alumna ciega les enseñó a leer y escrbir braille, les habló de su vida cotidiana y les dijo que no le gustaba cuando intentaban ayudarla si haberlo pedido. Víctor, con Síndrome de Down, les explicó que no le gusta que le hablen como a un niño pequeño.

Todo eso ocurrió el curso pasado y ahora el alumnado del Politécnico, rico en su diversidad, está mucho más integrado.

Dos alumnas del Politécnico de Estella (Navarra) juegan al parchís con dos mujeres mayores en una residencia.

Dos alumnas del Politécnico de Estella (Navarra) juegan al parchís con dos mujeres mayores en una residencia.

Este curso, ese acercamiento al diferente se ha dado en otra dirección: los ancianos que viven en residencias. “Ellos les contaron que aquella vida era aburrida y salió de los propios chicos y chicas ir a visitarlos una vez a la semana”, cuenta Sarai. Bailan, leen, hacen actividades juntos…

“Ha sido bestial el cambio en la clase; han dejado de quejarse y son conscientes de lo bueno que tienen en su vida”, sostiene la profesora. “Se nota que ha aumentado su motivación hacia al aprendizaje; sienten que vienen a clase a hacer cosas, no a pasar el tiempo sentados en una silla”.

La iniciativa del Politécnico de Estella ya es conocida en su entorno y ahora les reclaman de un centro de Educación Especial y de un centro de Salud Mental para participar en su proyecto. La inclusión y el aprendizaje de la diversidad no es un valor en una charla; es vida en el día a día del Politécnico.

 

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