ACTUALIDAD DOCENTE

Información y reflexión sobre educación.

  Una publicación de

¿Realmente hay una huida de la enseñanza concertada? Los datos oficiales de escolarización demuestran lo contrario.

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

Juan Chávarri, secretario general de CECE Madrid, nos aclara esta duda a raíz de un reciente artículo publicado en un medio de referencia que apunta a una supuesta huida de la enseñanza concertada hacia la privada. Resulta pertinente revisar qué dicen realmente los datos oficiales de escolarización. Un análisis riguroso de la evolución de la distribución porcentual del alumnado por etapas entre los cursos 2019/20 y 2023/24 ofrece una imagen bastante distinta de la que sugiere el titular de dicho diario.

Una cuestión de método: mirar el peso relativo, no solo los totales

Para analizar correctamente la evolución del sistema educativo no basta con observar cifras absolutas de alumnado. Es imprescindible atender a la distribución porcentual por redes educativas y por etapas, ya que solo así puede determinarse si existe un trasvase real entre modelos o si, por el contrario, se trata de cambios estructurales ligados a la demografía, la regulación o la oferta educativa.

Los datos oficiales del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte permiten hacer este análisis para el periodo 2019/20–2023/24.

Educación Infantil: donde más pesa la elección familiar

Si existiera una huida de la enseñanza concertada hacia la privada, debería reflejarse con claridad en Educación Infantil, la etapa donde la decisión de las familias es más directa.

Sin embargo, los datos muestran lo contrario. La enseñanza concertada aumenta su peso en esta etapa, pasando del 25,4% al 26,4% del alumnado. La privada no concertada, por su parte, pierde prácticamente ese mismo punto, mientras que la pública se mantiene prácticamente estable.

Lejos de evidenciar una fuga, los datos indican que la concertada refuerza su posición relativa en Infantil.

Primaria y ESO: estabilidad, no trasvase.

En Educación Primaria, la distribución del alumnado entre redes apenas varía en cinco cursos. El sistema muestra una estabilidad casi total, con cambios de solo unas décimas.

En ESO se observa una ligera reducción del peso de la concertada (–0,9 puntos), pero este descenso no se corresponde con un crecimiento equivalente de la privada no concertada, que apenas aumenta una décima. Por tanto, no puede hablarse de un trasvase significativo de alumnado entre redes.

Bachillerato y Formación Profesional: el foco del cambio

El cambio más visible se produce en las etapas postobligatorias, especialmente en la Formación Profesional, ámbito en el que conviene extremar la precisión analítica.

En Bachillerato, la concertada mantiene una presencia relativamente estable, sin signos de desplome, mientras que la privada no concertada crece de forma moderada.

Es en la FP donde el crecimiento de la privada no concertada resulta más evidente, sobre todo en Grado Superior y FP a distancia. Ahora bien, este dato es clave para interpretar correctamente el fenómeno: son modalidades en las que la enseñanza concertada tiene históricamente una presencia muy reducida o directamente inexistente.

No se trata, por tanto, de alumnado que abandona la concertada, sino de expansión de la oferta privada en un segmento distinto, en muchos casos orientado a alumnado adulto, recualificación profesional o modalidades no presenciales. En no pocos casos, además, esta expansión se produce desde centros tradicionalmente concertados que desarrollan oferta privada de FP fuera del régimen de concierto.

El factor estructural olvidado: la reducción de ratios

A este análisis debe añadirse un elemento clave que rara vez aparece en el debate público: la reducción obligatoria de ratios por aula, en los centros sostenidos con fondos públicos, entre los que se incluye la red concertada.

En numerosas comunidades autónomas las ratios máximas han pasado de 25 a 23 alumnos, y en algunos casos, como la Comunidad de Madrid, hasta 20. Esta medida, tiene un impacto desigual:

  • la red pública dispone de mayor margen para reorganizar espacios y abrir unidades;
  • la concertada, con centros más compactos, pierde plazas aun manteniendo la demanda;
  • la privada no concertada no está sujeta a estas limitaciones.

Parte de la pérdida de alumnado en la concertada responde, por tanto, a restricciones administrativas de oferta, no a decisiones de las familias. que sigue eligiendo el modelo de la concertada con una demanda muy elevada.

A todo lo anterior se suman factores bien conocidos: el invierno demográfico, el contexto post-COVID y un marco regulatorio progresivamente más restrictivo para la enseñanza concertada. Ignorar estos elementos y atribuir los cambios observados a una supuesta huida ideológica simplifica en exceso una realidad mucho más compleja.

En conclusión los datos oficiales no avalan la existencia de una huida generalizada de la enseñanza concertada hacia la privada no concertada. Lo que muestran es un sistema estable en las etapas obligatorias, una concertada que mantiene —e incluso aumenta— su peso en Infantil y una expansión de la FP privada en modalidades donde la concertada apenas tiene presencia.

Historias individuales de familias que cambian de red hay siempre. Es parte de la dinámica del sistema. Pero las historias no hacen tendencia: cuando el relato es incorrecto, los datos lo desmienten.

Comparte.