El coronavirus sitúa a la comunidad educativa ante un desafío sin precedentes

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La comunidad educativa de Madrid vive una situación sin precedentes debido a la rápida expansión del coronavirus: 1,2 millones de alumnos obligados a quedarse en casa –además de 200.000 universitarios– durante al menos dos semanas para frenar el contagio. Ni para padres ni para profesores –muchos de ellos padres también– es fácil, sobre todo en estos primeros días en los que la rutina ha cambiado bruscamente, sin transición alguna.

Si para las familias ha supuesto un shock que ha puesto patas arriba su jornada laboral, con mayor o menor ayuda de las empresas, para los colegios la situación encierra una complejidad con varios frentes. En las primeras horas desde que el Gobierno madrileño anunció la suspensión de las clases, la patronal CECE recibió numerosas consultas relacionadas con “cuestiones laborales, horarios, seguimiento de plantillas, organización de trabajo, continuidad de tarea educativa, aclaraciones de las Instrucciones de la Consejería, modos de contacto con el centro educativo por parte de la familias o los alumnos, teletrabajo, alumnos en prácticas, FCT de Formación Profesional, protocolos de seguridad, salud del personal, salud de los alumnos, medidas contra el impacto económico, posibilidad de ayudas, etc”.

En CECE-Madrid –98 colegios asociados con 79.000 alumnos– están haciendo “un gran esfuerzo” para atender todas las consultas, preparan un documento de respuesta a inquietudes comunes de los centros y piden a sus  que sigan transmitiendo todas las dificultades con las que se vayan encontrando para buscar juntos la solución más eficaz.

La patronal de centros madrileños precisa que la situación no sólo está sacando a relucir problemas y dificultades, sino la «solidaridad» y la «creatividad» en las plantillas y los claustros docentes. “Han sido capaces de tener organizado todo en 24 horas y que los alumnos puedan continuar sus actividades educativas desde casa”, valora CECE-Madrid en un comunicado.

“Os felicitamos a todos y animamos a toda la comunidad educativa a seguir así, trabajando juntos en la misma dirección, al servicio de la educación, al servicio de la sociedad”, transmitió la patronal en la circular enviada a sus colegios.

Perjuicio económico

CECE es consciente “de las consecuencias económicas que pueden tener para el sector educativo las recientes medidas” y por ello está “estudiando y valorando el impacto económico y distintas medidas laborales que podrían plantearse según la evolución de la propia situación que estamos viviendo”, aseguran.

La Consejería de Educación de Madrid ha asegurado que mantendrá el pago delegado a los colegios concertados de la Comunidad.

Pero no sólo resultan afectados los colegios, sino las empresas proveedoras de servicios como el comedor o el transporte, y las actividades extraescolares. Los efectos aún están por ver.

Unidad familia-escuela

La patronal educativa pone en valor el papel de las familias en esta difícil situación, ya que sobre ellas recae la responsabilidad de que estos días sin clase no le pasen factura al alumnado.

“Nos trasladan su preocupación por la situación, pero al mismo tiempo la confianza que tienen en la labor de los equipos educativos”, aseguran en CECE-Madrid. “Agradecen la rápida respuesta a un nuevo escenario sin precedentes y que, a pesar de la distancia física, continuemos a su lado”.

Desde la Confederación de Padres de Alumnos (COFAPA) confirman la confianza en los colegios y la voluntad de colaboración, pero también hacen un llamamiento a que los centros y su profesorado entiendan la casuística variada que hay entre las familias.

La presidenta de COFAPA, Begoña Ladrón de Guevara, nos decía el primer día sin clase lo siguiente: “En general, los padres acatan, pero están preocupados por si van a poder trabajar o no. Hay familias de todo tipo y no todas pueden hacer teletrabajo y atender a los niños en horario laboral. Los colegios deben ser conscientes de que no se puede exigir lo mismo al alumno que está con uno de sus padres en casa repasando o haciendo ejercicios en el ordenador, que al que no puede hacer eso”.

Por ello piden “flexibilidad”, que no se avance materia y que se tengan en cuenta las circunstancias en la evaluación de los alumnos.

No obstante, la presidenta de COFAPA recuerda a padres y madres que “esto tampoco son vacaciones” y llama a “aprovechar este periodo de homeschooling para desarrollar la autonomía y la responsabilidad de los niños” porque “todos tenemos que arrimar el hombro de algún modo”. También recuerda que “tenemos muchos recursos didácticos en internet” y que “es un buen momento para hacerles ver que el ordenador o la tablet no son sólo para jugar”.

Y, sobre todo, Ladrón de Guevara incide en que si colegio y familia deben remar siempre en la misma dirección, ahora esa “esa unidad es más necesaria que nunca”.

CECE-Madrid llama la atención también sobre este aspecto: “Si la convivencia y la solidaridad entre todos los miembros de la comunidad educativa es un factor esencial, en momentos de crisis como ésta tiene un protagonismo claro”.

EVAU y FCT

Hay dos cuestiones que inquietan a una parte importante del alumnado madrileño y sus familias: la EVAU, en el caso de los estudiantes de 2º de Bachillerato, y la Formación en Centro de Trabajo (FCT), en el caso de los alumnos de Formación Profesional.

Respecto a la EVAU, el próximo 20 de marzo el Ministerio de Educación analizará el posible retraso de la convocatoria en una reunión telemática que mantendrá con el Ministerio de Universidades, la Conferencia de Rectores y la Comisión General de la Conferencia de Educación, de la que forman parte todas las comunidades autónomas.

En cuanto a las prácticas de los estudiantes de FP, la Viceconsejería de Política Educativa de Madrid ha publicado unas Instrucciones sobre el aplazamiento en la incorporación, desarrollo y calificación del periodo de estancia en empresas en casos de falta de disponibilidad de puestos formativos por causa del coronavirus  (ver pdf).

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