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Emprender en la Escuela: sueños con base firme

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CECE premia los mejores proyectos de empresa realizados en las aulas

La EFA La Malvesía (Valencia), Fuenllana (Madrid), Ave María San Cristóbal (Granada) y Lasalle Santo Ángel (Zaragoza) son los centros galardonados

 

El concurso Emprender en la Escuela, de CECE, premia proyectos de empresa realizados por alumnos de Bachillerato y Formación Profesional. El reconocimiento es para el alumno que firma el proyecto, pero también para el profesor que lo ha tutorizado y para el centro, pues la finalidad de la convocatoria es trasladar la importancia que tiene la enseñanza en el espíritu emprendedor y la competencia emprendedora de las futuras generaciones.

En opinión de CECE y de Emprentic, impulsores de Emprender en la Escuela, esa capacidad emprendedora revierte en la felicidad de los propios individuos, al contar con más capacidades para salir adelante en una sociedad cambiante y marcada por la incertidumbre, y también en la competitividad de nuestra economía y en la prosperidad de nuestra sociedad.

“Para que haya desarrollo, tanto económico como científico o cultural, hace falta que las personas tengan afán por emprender”, señala Alfonso Aguiló, presidente de CECE. “Quienes trabajan por cuenta ajena también lo necesitan”, añade, “pero también, y sobre todo, hacen falta personas que tengan la visión y la audacia y la constancia necesarias para poner en marcha nuevos proyectos bajo su personal responsabilidad”.

Este jueves 7 de junio CECE y Emprentic entregan sus Premios Emprender en la Escuela durante la celebración de la XI Jornada de Emprendimiento en la sede de la CEOE. Cuenta con el apoyo y el patrocinio de grandes empresas como Lenovo, Anaya, Scolarest (Grupo Eurest), Banco Popular-Grupo Santander y Mendar, joven empresa dedicada precisamente a dar servicios a los jóvenes que quieren emprender.

La mayoría de los los 45 proyectos empresariales presentados proceden del Grado Superior de FP, donde los estudiantes, además de tener que realizar un proyecto de fin de ciclo, cursan el módulo de Empresa e Iniciativa Emprendedora. Los estudios de Formación Profesional preparan para el autoempleo y cada vez son más las iniciativas institucionales que fomentan la puesta en marcha de empresas en centros de FP públicos y privados. El máximo exponente de este fenómeno lo vemos en el País Vasco, donde los centros de FP están creando empresas a razón de un centenar al año, según cuenta el viceconsejero vasco Jorge Arévalo en la entrevista con Actualidad Docente.

Primer premio: ‘Pipican’ y la higiene en las ciudades

De los 45 candidatos que se presentaron a Emprender en la Escuela, fueron seleccionados 23 y, de ellos, cuatro han resultado premiados: uno en categoría nacional y otros tres en categoría autonómica.

El prototipo del Pipican, recogedor de micciones de perros, instalado en un parque.

El Premio Nacional Emprender en la Escuela ha sido para el proyecto Pipican, desarrollado por Cristi Merino Mohedano en la EFA La Malvesía, de Llombai (Valencia).

Su profesor, Efraín Vendrell, explica que el alumno desarrolló el plan de negocio para la producción y comercialización de un recogedor de micciones de perros inventado y patentado por su padre para instalarse, bien en la vía pública de pueblos y ciudades, bien en parcelas y jardines particulares. Según el profesor de Cristi, la empresa podría ponerse en marcha perfectamente por la razonable inversión que requiere de partida. El proyecto demuestra que el negocio pasaría a ser rentable el segundo año.

Efraín Vendrell, profesor de Empresa e Iniciativa Emprendedora de la EFA La Malvesía (centrada en el medio rural y forestal), destaca la importancia de que un proyecto requiera poca financiación. “Hemos hecho proyectos muy buenos, pero caros, y por eso mismo no han podido ponerse en marcha”, cuenta. Por ejemplo, un vivero forestal, que fue premiado por la Universidad de Valencia, una máquina de vending de fruta, que quedó finalista en una convocatoria de la Universidad Católica de Valencia.

Emprender en el medio rural

Empresa e Iniciativa emprendedora, el libro del profesor Efraín Vendrell centrado en la Famlia Profesional Agraria.

Preguntamos a este profesor si los proyectos de sus alumnos acaban haciéndose realidad, teniendo en cuenta en que la mayoría están enfocados al medio rural y natural. “Como empresa, pocos; pero como proyectos dentro de otra empresa, muchos”.

“Veo que no hay ayudas específicas para emprender en el medio rural”, lamenta Efraín. “Aunque la cuota de Autónomos está bonificada los dos primeros años, a partir del tercer año es muy alta para el sector agrario”. “Y también hay mucho trabajo en B en este sector”, añade.

Sin embargo, asegura que es un sector donde hay alta probabilidad de acabar emprendiendo un negocio propio. “Hay muchos jóvenes que prefieren trabajar para otros, pero les empiezan cogiendo de peón de jardinería y llega un momento en que dicen: Yo he estudiado para estar aquí de peón toda la vida? Sé que muchos van a hacer algo por su cuenta. Empiezan trabajando de peón, cogen ideas, experiencia, se especializan… Muchos acabarán montando algo, seguro”.

Efraín siempre está espoleando a sus alumnos, desde la ESO incluso. “Hay que tener ideas, ideas, ideas”, les reitera. Y a lo mejor le responden: “Pero eso ya se habrá hecho”. Y él les contesta: “No, a lo mejor no está hecho; o se puede hacer de otra manera mejor”. Ve que las nuevas generaciones están cambiando un poco, “pero no lo sufciente”, lamenta. Está convencido de que “los emprendedores son los que nos van a hacer competitivos”.

BABÚ: Baguettes & Burgers

La carta del foodtruck BABÚ, ideado por Marieta Purcallas, titulada en Fuenllana.

Con este nombre, Marieta Purcallas bautizó su proyecto al término del Ciclo Formativo de Grado Superior en Dirección de Cocina, cursado en el Centro Educativo Fuenllana (Madrid).

Marieta ya había sido mujer de negocios en la veintena y empresaria en la treintena: emprendió un próspero negocio hace más de 10 años con un invento propio: el Bisutter, un joyero para ordenar la bisutería que se vendió en las mejores tiendas de España. Después, le sobrevino una enfermedad y aquello pasó al pasado, pero le abrió un nuevo futuro. Siempre le había encantado cocinar y, ya con 44 años, dos hijos y no muy bien de salud, se embarcó en Dirección de Cocina. “Fuenllana me pareció fascinante; tiene un equipo estupendo de profesionales que te transmite pasión e ilusión”, cuenta Marieta.

Esa pasión y esa ilusión contribuyeron a apuntalar la siempre férrea voluntad de Marieta para, pese a las dificultades, proyectar Babú. Baguettes & Burgers, presentarlo a Emprender en la Escuela, ganar un premio y quién sabe si algún día ponerlo en marcha. Babú es un foodtruck de comida rápida saludable a precios asequibles para estudiantes universitarios.

Marieta Purcallas, autora del proyecto Babú, baguettes & burgers.

“Normalmente encuentras foodtruks sólo en ferias y eventos, y con productos a precios muy caros. En mi plan de negocio he demostrado que el producto puede ser asequible y, pese a ello, tener beneficios. Aun dando producto de calidad para gente con poca capacidad de gasto, entra en precio”, asegura.

Cremas de verduras, ensaladas, bocadillos saludables, tartas caseras… todo muy deli, pero barato. Babú también es una manera de abreviar “barato” y “bueno”, explica. Su idea era instalar el camión en pleno campus de la Universidad Complutense, cerca de la salida del metro. La inversión inicial sería de unos 30.000, lo necesario para adquirir el camión y acondicionarlo.

Sin preguntárselo, la propia Marieta cuenta lo extraña que se sentía yendo a clase con chicas de 20 años, pero “la ilusión”, siempre “la ilusión” era y sigue siendo su motor. En su opinión, a los jóvenes de hoy “les cuesta ilusionarse con algo”, “no saben que quieren”. “Han vivido una criris muy grande y piensan más en tener trabajo, en subsistir, que en ilusionarse”, observa. “Pero hay que buscar hacer lo que más te gusta. Hacerlo es el verdadero triunfo”, remarca Marieta Purcallas.

IBOT: robótica e ingeniería para las aulas

Otro de los proyectos premiados tiene como clientes a los propios centros educativos. IBOT les da servicio para satisfacer la enseñanza de las competencias STEM. “Es un proyecto multidisciplinar que lleva la robótica y la ingeniería a la escuela”, explica el profesor Miguel Ángel Garrido, coordinador del Departamento de Empresa y Emprendimiento del Centro de Enseñanza Ave María San Cristóbal, de Granada.

Él ha tutorizado a la decena de chicos y chicas que han concebido IBOT, procedentes de los ciclos formativos de Grado Superior en Automatización y Robótica Industrial y en Obra Civil.

Alumnos del Ave María San Cristóbal de Granada, autores el proyecto IBOT, en pleno taller de Robótica con niños de Primaria.

Alumnos del Ave María San Cristóbal de Granada, autores el proyecto IBOT, en pleno taller de Robótica con niños de Primaria.

Para elaborar el proyecto, ellos mismos han ido a enseñar Robótica y cuestiones básicas de construcción a los alumnos de Primaria y Secundaria del propio San Cristóbal. Por ejemplo, les han ayudado a construir pequeños robots con latas de refresco, les han enseñado a manejar drones para medir el patio del colegio… A los más pequeños les plantean incógnitas sobre la manera adecuada de construir un puente o cómo colocar los pilares de manera que una construcción resista más plantas. “Utilizamos materiales reciclados, como latas, pajitas, botones…”, cuenta el profesor.

El Ave María San Cristóbal ha ganado ya varios premios por proyectos de emprendimiento en Andalucía y el jueves 7 de junio recogerán el premio de CECE en Madrid.

Miguel Ángel Garrido es el motor del emprendimiento en el San Cristóbal. Tiene un blog titulado FP Emprende y un canal de YouTube. La pasión y la iniciativa que transmite este docente a sus alumnos, tanto en el aula como en internet, queda patente en la frase de Henry Ford que da la bienvenida en FP Emprende: “Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que el avión despega contra el viento”.

Cuenta Garrido que recientemente celebraron en San Cristóbal la Jornada de Emprendimiento para la Formación Profesional, que llevaba por título “Funding your Business”, y que recibió la asistencia de más de 1.600 personas, de las cuales 1.200 eran estudiantes de FP. “Ese dato lo dice todo”, señala Miguel Ángel cuando le preguntamos por el afán emprendedor de los jóvenes de hoy. También recuerda que Granada, su tierra, se encuentra entre las ciudades más innovadoras de España.

“Los estudiantes de FP tienen que ver el trabajo por cuenta propia como una alternativa real y actual al trabajo por cuenta ajena”, remarca este docente, que está convencido de que “la sociedad la mueven todas aquellas personas que decidieron apostar por invertir en su idea y, con ello, generar empleo”.

“El sistema educativo, en consonancia con el resto de instituciones implicadas, están haciendo un notable esfuerzo en este sentido, potenciando el emprendimiento desde los primeros niveles educativos”, asegura.

“Actualmente existe un elenco muy importante de posibilidades y oportunidades para ellos y nuestra labor, como docentes, es mostrárselas y que ellos puedan elegir libremente”, incide el profesor Garrido.

POLLITO PÍO: incubadora de pollos

Este gracioso título tiene detrás todo un modelo de negocio rentable basado en la cría y venta de pollos en un pueblo de Zaragoza, cuenta Pilar Asenjo, profesora del CPIFP La Salle Santo Ángel, de Zaragoza. Fue idea de tres alumnos del Ciclo Formativo de Grado Superior en Programación de la Producción en Fabricación Mecánica. Nada de que ver con los pollos, efectivamente. “Yo les doy libertad para que sean creativos y empleen cualquier tipo de recurso y de herramienta”, cuenta la profesora, que trabaja con aprendizaje basado en problemas.

Pilar Asenjo explica que, pese a estudiar Fabricación Mecánica, se les ocurrió ese negocio después de pensar en varios. Al hacer el estudio de mercado, se dieron cuenta de que “no había nada así en todo Aragón” y se lanzaron a hacerlo. “Hicieron un estudio de viabilidad económica y financiera y vieron que el negocio podía ser rentable”. De hecho, “era el más rentable” de los que plantearon en origen.

Al final, ha acabado ganando el premio Emprender en la Escuela. A ello ha contribuido que tuvieron en cuenta también otras variables como el impacto medioambiental y la responsabilidad social corporativa (RSC).

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