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Marina: «En educación no se trata sólo competencias, sino de hábitos»

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De una conferencia de José Antonio Marina nunca se sale con las manos vacías. La del pasado sábado en las Jornadas Escuelas que Aprenden de la Fundación Trilema dio a los asistentes, todos ellos docentes, sobrados motivos para potenciar la inteligencia ejecutiva de los niños en la escuela porque, puntualizó, «la función de la inteligencia es dirigir bien el comportamiento».

El filósofo comenzó haciendo un símil muy gráfico sobre nuestro cerebro. Es cómo un teléfono móvil. Cuantas más aplicaciones le metamos, más cosas puede hacer. “Cada uno nace con el hardware del móvil. Cada vez que uno aprende algo nuevo, es como cuando le añadimos una aplicación al teléfono”, expuso el director de la Cátedra Nebrija-Santander en Inteligencia Ejecutiva y Educación.

La función de la educación debe ser “ampliar la cantidad de cosas que puede hacer el niño”, resumió Marina. “Completar las posibilidades que tenemos cuando nacemos con las posibilidades que aprendemos”. Se trata, pues, de “hacer una persona de un cerebro”.

Y a partir de ahí llevó a los docentes por un viaje por la inteligencia, la ética, la memoria y el comportamiento. La clave de bóveda: los hábitos.

¿Quién dijo que la memoria no es importante? Gracias a la memorización de procesos, convertimos en mecánicas muchas de nuestras acciones cotidianas,de manera que podamos prestar atención a otras cosas. Imaginemos, si no, si cada vez que cogemos el coche tuviéramos que prestar atención voluntaria a la cantidad de cosas que hay que hacer para conducirlo. “Gracias a la memoria hemos conseguido que cosas muy sofisticadas podamos hacerlas automáticamente”.

Este fue el hilo conductor que le llevó a Marina a destacar la importancia de cultivar hábitos y rutinas de aprendizaje en la escuela, también en el campo de las emociones.

En este sentido, advirtió del vacío de la llamada “educación en valores” si se queda en los valores como concepto y su práctica no entra en las rutinas de la escuela.

Aprendemos gracias a la interiorización de hábitos. Por ello Marina puso énfasis en lo trascendente que es para el aprendizaje de los niños que todo el equipo de un colegio “trabaje al unísono” en los mismos hábitos y rutinas de aprendizaje.

La escuela, advirtió, tiene que tener presente que «la educación no se trata sólo de desarrollar competencias», sino también de hábitos, que son los que van a dirigir nuestro comportamiento y nuestra capacidad de aprendizaje.

Y a los docentes presentes, todos ellos inmersos en un modelo de cambio integral de sus centros, les recordó: «Nosotros no somos profesionales de la enseñanza, somos profesionales del aprendizaje».

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